La adicción a los opioides

El abuso y la adicción a los opioides, incluidos los analgésicos recetados la heroína y los opioides sintéticos como el fentanilo constituyen una crisis nacional grave que afecta tanto la salud pública como el bienestar económico. Las sobredosis por opioides han empeorado durante la pandemia del COVID-19. Los opioides, provocan una sensación positiva de corta duración parecida a las que las endorfinas naturales del cuerpo producen. Además, de reducir el dolor, muchas personas sienten una especie de frenesí o de euforia, mientras que a otros se les mejora el ánimo o les reduce la ansiedad o el estrés.

 

La adicción a los opioides y sus efectos

Estos efectos son temporales, y con su uso continuo las personas desarrollan tolerancia a los opioides y necesitan dosis mayores para sentir los mismos efectos. Cuando dejan de usarlos, pueden sentir síntomas de abstinencia, como ansiedad, sudoración y síntomas parecidos a los de la gripe o influenza. Cuando esto sucede, el enfoque para las personas que usan opioides cambia a aliviar y prevenir los síntomas de abstinencia.

A muchas personas que se vuelven adictas a las prescripciones de opioides, cuando se les acaba la receta, pueden comenzar a comprar drogas a traficantes o tratar con otro opioide, como la heroína. Los estudios revelan que cuatro de cada cinco individuos que se inician en la heroína, comenzaron usando analgésicos para el dolor para uso no medicinales.

El tratamiento y prevención del trastorno por consumo de opioides es una responsabilidad que todos debemos compartir. Por esta razón ahora más que nunca las familias deben tener acceso a la atención que necesitan, incluyendo ayuda con la adicción a las drogas.

 

¿Qué son los opioides?

Los opioides son un tipo de droga narcótica altamente adictiva que incluyen analgésicos (medicamentos para tratar el dolor) recetados y sustancias ilegales como la heroína. Son productos o versiones sintéticas, del opio producidos en pequeñas cantidades por plantas de amapola. Las dosis altas pueden reducir la frecuencia respiratoria y cardíaca del cuerpo hasta el punto de detenerla por completo.

Hacia fines de la década de 1990, las compañías farmacéuticas tranquilizaron a la comunidad médica y volvieron a asegurar que los analgésicos opioides recetados no crearían adicción en los pacientes. Los profesionales médicos, entonces, comenzaron a recetarlos más.  Ello a su vez llevó a una amplia desviación en el uso y el abuso de estos medicamentos antes de que se hiciera evidente que, efectivamente, podían ser sumamente adictivos.3,4 Las sobredosis de opioides comenzaron a aumentar. En el 2015, más de 33,000 estadounidenses murieron como resultado de una sobredosis de opioides, incluidos los opioides recetados, la heroína y el fentanilo de fabricación ilegal (un poderoso opioide sintético.

Aproximadamente entre el 21% y el 29% de los pacientes a quienes se les recetan opioides para tratar el dolor crónico los usan en forma inapropiada.

 

Ejemplos de opioides recetados comúnmente mal usados

  • Oxicodona: Se encuentra en marcas como OxyContin, Percocet, Oxecta y Roxicodone. Kicker. 30s, 40s, 512s Oxy, Beans, Blues, Buttons, Cotton, Kickers, Killers, Percs y Roxy   son algunos de los nombres callejeros más comunes para esta droga en los Estados Unidos. 
  • Fentanilo: Que incluye Actiq, Duragesic, Fentora y Sublimaze. Los nombres callejeros del fentanilo o de heroína con fentanilo incluyen en inglés: Apache, China White, Dance Fever, Friend, Goodfella, JackpotMurder 8, TNT, y Tango yCash.
  • Hidrocodona: Se encuentra en Vicodin, Zohydro, Hysingla Co-gesic, Liquicet, Lorcet, Dolacet, Anexsia, Zydone y Xodol. El nombre callejero más común para la presentación en píldoras es Vic. Las presentaciones en jarabe para la tos tienen sobrenombres como Robo o Tuss.
  • Codeína, como hidrocodona: En ocasiones, se encuentra en jarabes para la tos, por lo que se la puede conocer como “jarabe” en la jerga callejera. Algunas marcas de paracetamol, como Tylenol, que incluyen codeína, se pueden conocer como schoolboy o Cody
  • Morfina: Incluye marcas como AVINza o Kadian. Se puede denominar Mister blue o dreamer

 

¿Por qué hacen esto los adolescentes?

Los adolescentes participan en esta conducta peligrosa por varias razones. En algunos casos, lo hacen por diversión y para drogarse, pero también para controlar el estrés y regularizar sus vidas. Muchos adolescentes están abusando los analgésicos narcóticos para afrontar el estrés académico, social o emocional.

Los opiáceos crean una sensación temporal de euforia seguida por disforia, lo que pueden conducir fácilmente a la adicción. Algunas personas terminan incrementando las dosis para poder recuperar el efecto eufórico o para escapar de la infelicidad que causa el efecto de la privación o suspensión de la droga. Otros, se ven en la necesidad de seguir consumiendo drogas, no sólo para reducir los efectos de la privación, sino simplemente para sentirse normal. Los opiáceos también reducen el ritmo cardíaco y la respiración. Grandes dosis pueden causar sedación y respiración lenta al punto de que puede parar del todo la respiración, ocasionando la muerte.

 

¿Dónde consiguen los adolescentes estos analgésicos narcóticos de prescripción?

Dos tercios (66 %) de los adolescentes que dicen haber abusado los analgésicos narcóticos de prescripción informan haberlos obtenidos de amigos, familiares o conocidos. Algunos adolescentes se comparten los medicamentos recetados entre ellos —repartiendo o vendiendo sus píldoras o aquellas que han obtenido o robado de compañeros de clases. Muchos empiezan abusándolos en fiestas o con amigos, debido a que tienen curiosidad o piensan que los van a hacer sentir bien.

Una muy pequeña minoría de adolescentes empiezan a tomarlos de manera legítima cuando se los receta un médico después de una lesión o tratamiento odontológico —pero en algunos casos, el uso legítimo se convierte en dependencia, abuso y adicción.

 

¿Por qué los adolescentes adictos a los opiáceos recurren a la heroína?

La heroína y los analgésicos narcóticos recetados pertenecen al mismo tipo de fármacos de los opiáceos y funcionan de forma similar en el cuerpo y en el cerebro. Uno de los factores principales que contribuye a la popularidad de la droga es su disponibilidad, y mientras que los esfuerzos para reducir el suministro de estos analgésicos narcóticos recetados han logrado algún progreso, la distribución de la heroína ha aumentado. La heroína también es mucho más barata y fácil de obtener para los adolescentes que las prescripciones de opiáceos.

 

Algunas cifras de la crisis de los opioides:

  • Entre el 8 y el 12% de las personas que usan algún opioide para el dolor crónico desarrollan un trastorno por consumo de opioides.79
  • Se estima que entre el 4% y el 6% de quienes usan los opioides recetados en forma inapropiada pasan a consumir heroína. 
  • Alrededor del 80% de las personas que consumen heroína abusaron antes de los opioides recetados. 
  • La probabilidad de desarrollar un trastorno por consumo de opioides depende de muchos factores, entre ellos la duración del tratamiento de opioides recetado para el dolor agudo y el tiempo durante el cual las personas continúan tomando opioides (ya sea tal como fueron recetados o en forma indebida).

El tema se ha convertido en una crisis de salud pública con consecuencias devastadoras, entre ellas el aumento del mal uso de los opioides y las sobredosis asociadas, así como también la incidencia creciente del síndrome de abstinencia neonatal debido al consumo y mal uso de opioides durante el embarazo. El aumento del consumo de drogas inyectables también ha contribuido a la propagación de enfermedades infecciosas tales como el VIH y la Hepatitis C. 

Según se ha visto en el transcurso de la historia de la medicina, la ciencia puede ser un componente importante de la solución a esta crisis de la salud pública.
Ana Ces
Coordinadora de Programas de Fundació Fòrum

Ana