¿Cómo afectan las drogas en la relación de pareja?

La adicción a las drogas es una enfermedad, al igual que un trastorno de personalidad, por lo tanto debe ser tratado por expertos. Toda adicción es aquella que supera el consumo recreativo, ya sea de drogas duras, alcohol, marihuana, incluso el tabaco afecta negativamente a una relación.

 

¿Qué implica ser pareja de un adicto?

 

“La persona que tiene un consumo abusivo o compulsivo es inmediatamente adicta y normalmente consume más de una sustancia, son policonsumidores. Un adicto es una persona que psicológica y emocionalmente tiene o tendrá alteraciones severas, que perderá su lado afectivo. Las drogas provocan modificaciones neuroquímicas que se traducen en alteraciones del comportamiento. Una etapa más avanzada de la adicción es cuando se altera la personalidad de la persona; su expresión se desborda en determinados momentos y pierde la empatía, tienen un muy mal manejo emocional, explotan rápido; la mayoría de sus emociones las transforman en rabia, por lo tanto tienden a la agresividad. Son personas desajustadas psicológicamente, por lo tanto es muy probable que lleven una relación de pareja de mala manera. 

Las relaciones de pareja en particular, se pueden tornar bastante tormentosas, de muchas discusiones. Muchas de las parejas de adictos tienden a querer cuidarlos o rescatarlos de su problema. La parte no adicta se hace víctima de una relación con tintes de violencia, hay mucha mentira y puede existir maltrato.

 

¿Cómo cambian las relaciones en este contexto?

 

Todos los síndromes provocados por el consumo de drogas presentan alteraciones en la relación de pareja, incluso el tabaco si una de las dos partes no fuma y el otro si.

La persona drogo-dependiente normalmente se relaciona con personas que son co-dependientes, que si bien luchan contra la adicción de esta persona, terminan sosteniéndola. Estas parejas tienden a aguantar mucho, a hacer vista gorda para poder continuar con la relación y por eso mismo son relaciones que empiezan a tener un tono disfuncional. La comunicación se altera, la confianza también, el adicto tiende a ser una persona con las características de un cuadro manipulador, que instrumentaliza los vínculos, que se relaciona superficialmente, que trata de generar control sobre las demás personas, entonces obviamente las parejas de estas pueden llegar a sufrir bastante.

 

¿Qué lugar ocupa la pareja del adicto?

 

La pareja de un adicto generalmente piensa que puede cambiar, pero la verdad es que ningún adicto cambia por otra persona; si van a dejar de consumir o dejar de hacer algo, lo hacen por ellos mismos, porque ellos están decididos a hacerlo.

Las relaciones de pareja se quedan entrampadas en el elemento de “lo hice ahora, pero te juro que nunca más”, y lo vuelven a hacer. Se genera una dinámica que no necesariamente es de violencia física, pero hay un aspecto latente que es una suerte de maltrato psicológico. La pareja de un adicto puede ayudar, pero siempre a través de un tratamiento con profesionales expertos. Por otro lado, depende mucho de cada relación. Si la persona se da cuenta de que su pareja quiere salir adelante y está dispuesto a hacer un tratamiento serio, si está dispuesto a dejar de consumir, es posible que la relación se sostenga. Pero si la pareja está mintiendo y reiteradamente cae en lo mismo, que no quiere parar el consumo o que es violenta, peleas constantes, entonces claramente el consejo es que se haga a un lado mientras su pareja no tome la solución respecto a su adicción.

Por otro lado, depende mucho de cada relación. Si la persona se da cuenta de que su pareja quiere salir adelante y está dispuesto a hacerse un tratamiento serio, si está dispuesto a dejar de consumir, es posible que se sostenga la relación. Pero si la pareja es una persona que está mintiendo, que reiteradamente cae en lo mismo, que es violenta, que no quiere parar el consumo ni mucho menos y esto es una pelea constante, entonces claramente el consejo es que se haga a un lado mientras su pareja no tome solución respecto a su adicción. El problema aparece cuando el consumo es excesivo. Los problemas con las drogas son una situación patológica en que el adicto empieza a enfermar a su entorno más directo.

¿Qué ocurre durante la convivencia?

 

  • Desamparo

Muchas de las parejas que conviven con personas adictas se sienten solas, todas las cargas familiares recaen sobre sus hombros y son ellas quienes deben ocuparse de todo lo relacionado con la familia, sin la ayuda de la pareja. La única preocupación en la vida de un adicto es la droga, y el resto de sus necesidades básicas, como comer, vestirse o el cuidado de la casa pasan a ser atendidas por su pareja.

 

  • Codependencia

Conforme la persona con un problema de sustancias se va volviendo más dependiente de la droga, también se vuelve más dependiente de su pareja. La persona enferma depende de su pareja para sobrevivir a la adicción, y el consorte encuentra en la dedicación al enfermo una forma de satisfacer sus necesidades emocionales. Esta manera de satisfacer las necesidades de conexión, intimidad y atención de la pareja de la persona adicta puede acabar resultando tóxica para ambos miembros, ya que contribuye a que la persona con un problema de adicciones no busque ayuda.

 

  • Afloran sentimientos negativos

Conforme la enfermedad avanza, surgen en la pareja de un adicto a las drogas, una sucesión de emociones que van desde la ira y frustración ante las promesas y rotas y los intentos de recuperación que fracasan y la culpa por no saber qué hacer ante esta situación. En algunos casos, la pareja del adicto puede llegar a deprimirse por no ser capaz de ayudar a su pareja.

Detrás de cada adicto, hay un círculo de personas, un núcleo familiar, que está afectado por la enfermedad. Y en muchos casos, la familia sufre tanto como el enfermo; pero no pide ayuda porque es difícil entender que uno esté tocado por la adicción de otra persona.

CONCLUSIONES

 

La codependencia y el trastorno por consumo de sustancias son enfermedades graves que exigen tratamiento profesional. Estos consejos son pautas de convivencia que los profesionales y familiares del paciente aplican en los tratamientos de recuperación con éxito. Surgen de los años de experiencia y son generales. Pero también puede haber medidas y por tanto, consejos particulares según el historial personal de consumo de cada paciente. Por eso, es mejor acudir a un centro de tratamiento donde te ayuden y poner en manos de un equipo profesional el problema.

Ana Ces
Coordinadora de Programas de Fundació Fòrum

Ana