¿Problemas con el juego?

Cuándo una persona empieza a jugar, es cierto que al principio la causa suele ser por ocio o búsqueda de recompensa. Al inicio del juego hay la que se denominaría “fase de ganancia”, hay un control en el juego y la cantidad de dinero que se apuesta . No obstante, en esa fase en la que “se gana” no todo son recompensas, ya que se crea la falsa sensación de control, de que ganar depende de uno mismo en lugar del azar, o dicho de otra forma, que se puede controlar el azar.

Posteriormente, cuando la asiduidad de juego ya ha ido en aumento, empieza la “fase de pérdida”,  perder dinero no encaja con la percepción de control, de forma que el impulso aprieta para recuperar todo el dinero perdido. Ansiedad, mentiras, manipulación, vergüenza, culpa… Son los sentimientos que sienten las personas que presentan adicción al juego patológico, pues no saben cómo afrontar la realidad, entrando así a la “fase de desesperación”. En la que siguen jugando no para ganar dinero, sino para recuperar lo perdido. No obstante, cómo toda adicción el control del impulso o mejor dicho, el autocontrol esta alterado y no pueden frenar la compulsión y el deseo irrefrenable de parar. Por ello es tan importante que reciban tratamiento.

Desde la Fundació Fòrum Terapèutic, hemos abierto el grupo de adicciones comportamentales para trabajar todas esas adicciones que no se acompañan de sustancia pero si presentan los mismos síntomas característicos de la adicción.

 

¿Cómo afecta el juego patológico a la persona y a su entorno?

  • Aparición de distorsiones cognitivas referidas al azar, cómo por ejemplo la ilusión de control o la “confianza en la suerte”.  Dicho en otras palabras, lo que sucede con el juego patológico es que sus pensamientos ante el juego son creyéndose que la probabilidad de premio o de ganar es muy superior a la realidad, generando así una alteración de la percepción de la realidad.
  • Produce un conjunto de síntomas en la persona tales cómo:
    • Alteraciones fisiológicas: Aumento del estrés y de la ansiedad, alteraciones de la liberación de Dopamina y del sistema de recompensa.
    • Alteraciones emocionales: labilidad emocional, irritabilidad, agresividad, baja autoestima, sentimiento de culpa y vergüenza.
    • Desatención familiar, de pareja y social: Déficit en la comunicación, mentiras, alteraciones en la conducta sexual, manipulación, reducción de las actividades de ocio, pérdida de relaciones significativas…
    • Problemas en el entorno labora y/o escolar: Bajo rendimiento, desmotivación, ausencias injustificadas, pueden aparecer robos.
    • Problemas económicos

 

Elisabet Céspedes
Psicóloga Sanitaria y Directora de programas de Fundació Fòrum Terapèutic
Col. 25847

Psicóloga Sanitaria y Directora de programas de Fundació Fòrum Terapèutic
Col. 25847