Chemsex: sexo y drogas en un peligroso cóctel para la salud

Sexo y drogas en un cóctel mortal.

 

En la actualidad, hay una práctica en la que el sexo y las drogas se unen para dar paso al CHEMSEX, mayoritariamente la practican hombres, se citan durante horas, incluso días sin ningún tipo de control y se suelen llevar a cabo en casas particulares. Para acceder a estas quedadas se utilizan aplicaciones móviles de contacto como Grindr, Wapo o Scruff. Este uso de las redes sociales es lo que está provocando que el chemsex crezca de forma exponencial, por la facilidad e inmediatez que proporcionan las citadas aplicaciones.

Según el doctor Blanco, el Chemsex lo puede practicar una sola persona con el ordenador y una pipa de cristal teniendo sexo on line, o parejas que quieren experimentar nuevas sensaciones. Además puntualiza que uno de los graves riesgos de los que practican el sexodopaje es que no se perciben como adictos, hay pacientes que tenían una vida completamente normal y a raíz del chemsex desarrollan “un trastorno psicótico o debutan con un cuadro esquizofrénico”, además de poner en peligro su salud física.

 

Chemsex y el VIH

 

De hecho, el aumento de infecciones de VIH y otras enfermedades como la hepatitis C o incluso al sífilis, es la principal preocupación de las autoridades sanitarias respecto a esta práctica, que se puede convertir en un auténtico problema si no se actúa de modo eficiente. El fenómeno, coinciden todos, está aumentando especialmente en las grandes ciudades, como Madrid, Barcelona, Valencia, y también Málaga. El consumo de drogas con la práctica de sexo se remonta a la antigüedad, pero con el chemsex se cambia el paradigma, se trata de una vuelta de tuerca más.

En un seminario donde se trató el tema, los doctores Santiago Moreno, jefe de Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal; Ignacio Pérez Valero, de La Paz de Madrid; José Luis Blanco, del Clinic de Barcelona; Jesús Troya, especialista en Enfermedades Infecciosas del Hospital Infanta Leonor, y Jorge Garrido, director de la ONG Apoyo Positivo, han señalado los graves impactos en la salud física y mental que conlleva esta práctica y advierten que puede convertirse en un problema grave de salud pública.

El riesgo de contagio de enfermedades es alto porque entre un 29 y 37% de quienes lo practican son VIH positivo, según diferentes estudios. Los datos ofrecidos en el seminario apuntan a que el perfil de quien practica el sexdopaje en España es el de un hombre autóctono (71,6%); homosexual(96,1%); sin pareja (61,1%); y que vive en grandes urbes como Madrid (46,9%) o Barcelona (42,2%).Su edad ronda los 35 años; tienen estudios universitarios (67,9%); están en activo laboralmente (83,5%).

 

Las influencias que acercan al Chemsex

 

Sentirse sexualmente más liberado y la sensación de superar problemas de intimidad, vergüenza o pudor sexual; hacer frente al estigma relacionado con el VIH y la hepatitis C; responder a la propia homofobia interiorizada; además de querer disfrutar de mejor sexo y durante más tiempo, son algunas de las razones que llevan a esta práctica. También la soledad, la búsqueda de pertenecer a un grupo, de ser aceptado por otros, la búsqueda de afirmación sexual, el porque “todo el mundo lo hace” y por la influencia del entorno o grupo.

 

Las drogas

 
En el chemsex o sexdopaje, se combinan diferentes drogas muy potentes como las metanfetaminas o crystal meth; el GHB o éxtasis líquido  y la mefedrona (“Mefe” o “miaow”), que se consumen esnifadas o por vía oral o intravenosa, y a veces suelen ir acompañados de otros drogas o estimulantes como la cocaína, popper y/o viagra. La metanfetaminas o Crystal es una droga estimulante, muy potente mas que la cocina desde el punto de vista de acción, porque puede durar entre 6 y 8 horas dando una sensación de bienestar y euforia muy elevadas.

Según el doctor Pérez Valero, es una sustancia que aumenta la libido, el deseo sexual y la sociabilidad, ademas de crear una gran dependencia psicológica ya que su lugar de acción es a nivel de serotonina y dopamina, activando el sistema de recompensa. Suelen administrase estas drogas de forma intravenosa, lo que se conoce como slam, esto provoca pincharse de forma compulsiva, perdiendo el control de lo que están haciendo de las medidas de prevención sobre el contagio de infecciones.

 

Consecuencias

 

El problema, advierte este facultativo, es que su uso tiene a corto y largo plazo “consecuencias importantes que se están empezando a ver: problemas cardiovasculares, arritmias, hipertensiones, hipertemia..”.

“Principalmente creo que el mayor problema es a nivel neuropsquiátrico. Hay casos que estamos viendo en las urgencias de los hospitales prácticamente día sí, día no, de cuadros de psicosis, y luego a largo plazo deterioro cognitivo, enfermedad pulmonar …”

Entre la dosis que hace efecto, que son de 1 a 4 gramos, a la que se considera tóxica, que es casi por encima del citado valor, hay muy poca diferencia, con lo que es muy frecuente que pueda haber sobredosis.Es una droga que puede producir depresión, somnolencia, dificultad de respiración, visión borrosa descoordinación, y puede llegar a producir coma, y la gente la comparte.Como es una sustancia que tiende a depositarse, el último de la ronda se lleva casi toda la dosis y tiene más riesgo de toxicidad.

El que se pincha, advierte Pérez Valero, luego ya no encuentra ese efecto si toma la droga por otras vías, y quien llega a esto le cuesta mucho volver y además no hay la conciencia de riesgo.

 

¿Cómo se gesta el Chemsex?

 

Hay páginas donde se puede ver gente haciendo slam sex (drogas en veno y sexo) y también hay páginas en las que se explica paso a paso como fabricarte las drogas en tu propia casa. Según refieren los pacientes a los citados médicos hay una moda, el body slaming, en la que se deja un poco de sangre en la jeringuilla para la persona con quien compartes la droga, es como un ritual de hermanamiento.

 

Ana Ces
Coordinadora de Programas de Fundació Fòrum