Trastornos mentales por adicciones

La coexistencia de enfermedades psiquiátricas y de trastornos mentales por adicciones, denominada comorbilidad no constituye un fenómeno nuevo.

Con frecuencia resulta apropiado hablar de multimorbilidad, ya que las personas afectadas suelen sufrir además enfermedades somáticas, ejemplo: VIH, hepatitis C, así como trastornos sociales tales como problemas familiares, desempleo, encarcelación o falta de hogar. 

La OMS define la comorbilidad como la coexistencia en el mismo individuo de un trastorno inducido por el consumo de una sustancia psicoactiva y de un trastorno psiquiátrico.

 

Trastornos psiquiátricos más frecuentes 


Trastorno de la personalidad

Diagnóstico psiquiátrico más común entre los consumidores de drogas, afecta a un porcentaje de la población situado entre 50% y 90%. Estos trastornos mentales por adicciones principalmente están agrupados en la clase B, grupo relacionado con el descontrol de impulsos, y que reúne a un porcentaje de hasta 50%. Secundariamente, pero mucho menos frecuente, se concentran en la clase A (Grupo esquizotípico), donde encontramos entre 15% y 20%. 


Trastornos del control de los impulsos relacionados con sustancias

Son una constante en la práctica clínica y, con frecuencia, cuestiona el carácter independiente derivado de su clasificación como entidades separadas. La asociación con los trastornos por uso de sustancias en la ludopatía es una constante (cercana a 50%), así como en la cleptomanía, el Trastorno por atracón y las compras compulsivas.

 

Trastornos del humor 

Afecta a un porcentaje de población situado entre 20% y 60%.

 

Trastornos bipolares 

Tienen una prevalencia de entre 1.3% y 5%; 15% de los pacientes se suicidan. Entre los enfermos farmacodependientes, esta cifra probablemente se duplica, pero muchos suicidios se diagnostican como “sobredosis accidentales”.

Trastornos de ansiedad

Tienen una prevalencia entre 10% y 50%; la más frecuente, la ansiedad social, con 13.3%.

 

Trastorno por estrés postraumático (TEPT) 

Presenta una incidencia de 7.8%, cifra que irá aumentando teniendo en cuenta el ambiente belicista en determinadas regiones. Su comorbilidad con alcoholismo: hombres 51.9%, mujeres 27.9%; su comorbilidad con drogas ilegales es de 34.5%.

 

Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)

Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Los adolescentes con ésta afección muestran mayor riesgo de desarrollar TUS (Trastorno por uso de sustancia) para síndromes adictivos de intoxicación y abstinencia o abuso que otra persona de la población general. Para ellos se invocan factores genéticos psicofamiliares y de automedicación. 

 

Trastorno de pánico (TP) y  Trastorno por uso de sustancia (TUS)

El 33% de TP tiene TUS . La Cocaína, anfetamina, cafeína, alcohol, abstinencia de alcohol y benzodiacepinas pueden precipitar ataques de pánico.

La dificultad más grande en el abordaje de la comorbilidad es que estos pacientes son difíciles de enganchar por las frecuentes recaídas por el uso de drogas. Es difícil trabajar sobre la motivación al tratamiento. Este es uno de los puntos más importantes y cruciales, ya que la persona debe aceptar el tratamiento de la patología psiquiátrica y, posteriormente, el del problema adictivo. 

Con los pacientes psicóticos, se debe ser más flexible por su alta vulnerabilidad; no puede haber una hiperestimulación, ni tampoco la misma intensidad y severidad de los programas habituales. 

 

¿Existe una conexión entre el consumo de marihuana y los trastornos psiquiátricos?

Una investigación de datos  provenientes del National Epidemiological Study of Alcohol Use and Related Disorders examinó las asociaciones entre el consumo de marihuana, los trastornos de ansiedad y del estado de ánimo y los trastornos por consumo de drogas. 

Varios estudios han asociado el consumo de marihuana con un mayor riesgo de trastornos psiquiátricos, incluidos la psicosis, la depresión, la ansiedad y los trastornos por consumo de drogas, pero no siempre es fácil determinar si el consumo es efectivamente la causa de estos trastornos o en qué medida los causa. 

Se ha comprobado que la cantidad de droga que se consume, la edad a la que se consume por primera vez y la vulnerabilidad genética de la persona son todos factores que influyen en esta relación. Las pruebas más sólidas hasta ahora se refieren a una conexión entre el consumo de marihuana y los trastornos por consumo de drogas, y entre el consumo de marihuana y trastornos psiquiátricos en personas que tienen una vulnerabilidad preexistente, genética o de otro tipo.

 

¿Qué datos nos aporta la ciencia?

Investigaciones recientes (ver Psicosis y variaciones del gen AKT1“) han descubierto que las personas que consumen marihuana y tienen una variante específica del gen AKT1 (que codifica una enzima que afecta las señales de dopamina en el estriado) tienen un riesgo mayor de sufrir de psicosis. 
El estriado es la parte del cerebro que se activa y se inunda de dopamina en presencia de ciertos estímulos. Un estudio halló que el riesgo de psicosis entre quienes tienen esta variante fue siete veces mayor para quienes consumían marihuana diariamente en comparación con quienes la consumían en forma espaciada o no la consumían.

El consumo en la adolescencia

Si el consumo de marihuana durante la adolescencia puede contribuir a sufrir psicosis más tarde en la etapa adulta parece depender de si una persona ya tiene una predisposición genética para el trastorno. 

Otro estudio halló un mayor riesgo de psicosis entre los adultos que habían consumido marihuana en la adolescencia y además tenían una variante específica del gen catecol-O-metiltransferasa (COMT), una enzima que diluye neurotransmisores como la dopamina y la norepinefrina. (ver “Las variaciones genéticas en COMT afectan los efectos dañinos de las drogas de abuso“). 

También se observó que el consumo de marihuana empeora el curso de la enfermedad en pacientes que ya sufren de esquizofrenia. Como se indicó, la marihuana puede generar una reacción psicótica aguda en personas no esquizofrénicas que la consumen, especialmente en dosis altas, si bien esto disminuye a medida que la droga se elimina del organismo. 

 

Consecuencias negativas del consumo de Marihuana

  • Deterioro de la atención, de la capacidad de juicio y de otras funciones cognitivas.
  • Reducción de la memoria a corto plazo.
  • Pérdida del equilibrio y de la coordinación.
  • Ansiedad.
  • Psicosis.
  • Paranoia.
  • Aumento de la frecuencia cardiaca.
  • Déficit en la capacidad de aprendizaje y la coordinación.

Estos son síntomas o trastornos mentales por adicciones y por el consumo crónico de la marihuana. Sin embargo, las investigaciones no han determinado todavía si la marihuana es la causa de estos problemas mentales o está asociada a ellos.

Ana Ces
Coordinadora de Programas de Fundació Fòrum

Ana