¿Qué es la Vigorexia?

¿Qué es la Vigorexia?

Se trata de un trastorno en una sociedad donde el culto al cuerpo se ha convertido en una obsesión, a edades cada vez más tempranas. Uno de los puntos clave para determinar cuándo el ejercicio considerado sano se transforma en ejercicio adictivo. A nivel médico, es cuando se manifiestan tres o más dimensiones variables de diagnóstico de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría: abstinencia, tolerancia, pérdida de control, efectos deseados, conflicto y continuidad pese a un evidente perjuicio de la salud y aspecto. El AIS menciona la obsesión que las personas generan por verse bien, algo que no logran debido a un trastorno dismórfico corporal que les lleva a verse sin masa muscular, flácidos, débiles y muy delgados.

 

En un estudio publicado en el Centro de Biotecnología en Estados Unidos se definen cuatro etapas para reestablecer las fases en las que puede evolucionar una adicción. Para los médicos Marilyn Freimuth, Sandy Moniz y Shari R. Kim la primera fase es relacionada al ejercicio recreacional, aquel que se disfruta y encuentra una recompensa. La segunda es la de los ejercicios de riesgo, cuando la actividad física empieza a ser una válvula de escape, provocando estrés. El culto al físico hace que las personas lleguen a desarrollar una obsesión que puede afectarlas psicológica y físicamente. La tercera se refiere a los ejercicios problemáticos, que se fija cuando las personas comienzan a programar su rutina diaria en base a la práctica deportiva, además de exigir constantemente nuevos límites a su cuerpo. Y por último está el momento de la adicción, la fase en la que el ejercicio se convierte en la vida de una persona.

Para el doctor Christopher Delong, en un artículo publicado en el diario francés L’Equipe, la adicción se detecta en el momento en que el deporte comienza a afectar a la vida social, familiar y profesional de las personas. Los investigadores aclaran que no se puede calificar como adictos a aquellos que se dedican profesionalmente al deporte y dedican la parte del día a la actividad física, aunque dentro de este grupo sí puede haber casos de adicción.

Nuestra imagen es lo primero que mostramos al exterior de nosotros, es nuestra carta de presentación pero no es lo único claramente que nos define. Socialmente se ha impuesto una necesidad de perfección del aspecto físico, en lugar de tener un cuidado y aceptación equilibrada de nuestro cuerpo. Esta obsesión que se padece hacia nuestro cuerpo puede desencadenar consecuencias nefastas, desencadenando trastornos psicológicos y de la conducta alimentaria. 

Los que padecen vigorexia, son personas que tienen una obsesión por su aspecto físico, acuden al gimnasio durante varias horas por la mañana y por la tarde, tienen obsesión con la dieta y nunca están satisfechos con su aspecto. La base de este trastorno es la obsesión y la autoestima baja. En esta enfermedad se tiene predisposición a los comportamientos obsesivos compulsivos, con niveles altos de autoexigencia con niveles bajos de tolerancia a la frustración. Esta autoexigencia lleva al adicto a consumir sustancias anabolizantes, dopantes con efectos secundarios perjudiciales para poder aguantar prácticas desmesuradas de deporte provocando, fatiga, aumento de dolor muscular y articular, dietas muy estrictas y llevando una vida con conductas desadaptativas, llevando al vigoréxico a un estado de insatisfacción crónica y permanente, por ello se califica a este trastorno como una adicción. Los investigadores recomiendan que se analice cada caso en particular y se llegue a saber la causa que generó la adicción, sólo a partir de allí se podrá establecer un tratamiento específico y si es necesaria la intervención de un especialista.

 

Causas de la vigorexia

 

Sociedad y medios de comunicación

Existe una tendencia en aumento, a asociar una imagen y un cuerpo determinado con el éxito, acompañado de los mensajes recibidos por los medios de comunicación en los que nos muestran a personas triunfadoras con un aspecto determinado.


Infancia

Recibir mensajes del tipo “nadie te va a querer porque estás gordo” “con ese aspecto no vas a triunfar en la vida”, etc. Transmiten al niño/niña un mensaje de no aceptación en el propio seno de su familia, a una persona vulnerable, en desarrollando física y mentalmente, que está aprendiendo y que seguramente interiorizará que no será aceptado por su apariencia. Igualmente ocurre con personas que hoy en día padecen vigorexia y en la etapa escolar fueron motivo de burlas, por motivos como tener un aspecto poco atlético o por pesar más que el resto de los niños, llegando en los casos más extremos a sufrir acoso escolar.


Alimentación

Comer sano ha pasado de ser una rutina saludable para el organismo a convertirse en algo que “está de moda”. Cada vez nos fijamos más en las etiquetas de los alimentos que ingerimos, en muchas ocasiones sin disponer de toda la información. Comer sano se puede convertir en una obsesión, con consecuencias como privarse de ciertos nutrientes necesarios para el buen funcionamiento del organismo.


Sobrepeso 

Socialmente se rechaza el sobrepeso y habitualmente a la persona que lo padece, no intentando ayudarla y desconociendo los motivos del mismo, que en muchas ocasiones pueden ser provocados por el propio organismo. En lugar de eso se excluye a la persona, enviándole el mensaje de que para ser aceptado tiene que tener una imagen determinada.


Baja autoestima 

Cuando las percepciones, sentimientos, evaluaciones hacia uno mismo son negativas, y existe una no aceptación por sentir que no vale o que no es suficiente, la persona puede focalizar todas sus fuerzas en su aspecto físico, en la imagen que los demás valoran como ideal, para intentar sentirse mejor y aceptado por el resto, no valorando sus cualidades.
 

 

Las consecuencias de sufrir vigorexia

 

A nivel mental

Los pensamientos obsesivos por alcanzar sus objetivos ocuparan gran parte de su tiempo, acompañados de otros negativos sobre sí mismo, por no verse como les gustaría, por no entrenar más, por no ser capaces de conseguirlo, etc. Pensamientos muy tóxicos, distorsiones cognitivas, que no puede identificar ni mentalizar, para poder adaptarlos a la realidad.


A nivel emocional 

Las personas con vigorexia pueden desestabilizarse a nivel emocional pasando de la euforia a la irritabilidad, padeciendo síntomas relacionados con la ansiedad y la depresión en función de cómo perciban su apariencia corporal. En los casos más graves y con el mantenimiento de los síntomas, podrán evolucionar hacia diversos trastornos mentales.

Desproporción corporal

El ejercicio excesivo ocasiona una relación desproporcionada entre el tamaño del cuerpo y el de la cabeza.


Trastornos de la conducta alimentaria

Junto con la restricción calórica pueden desencadenarse trastornos como la anorexia y/o la bulimia.

Consumo de anabolizantes 

Para alcanzar sus objetivos, pueden recurrir al consumo de drogas que ayuden al aumento de la masa muscular, provocando cambios y daños a nivel metabólico y consecuencias para el organismo como ausencia del ciclo menstrual en las mujeres y atrofia testicular en los hombres, entre muchas otras.


Reducción de la calidad de vida

Mejorar su aspecto físico y entrenar, prevalecerán ante todo en su vida diaria, sacrificará tiempo de calidad con amistades, familia y pareja, porque serán distractores de su meta.

 

En el tratamiento para superar la vigorexia una de las claves es hacer ver al paciente que sufre una enfermedad, ya que normalmente se niegan a aceptarlo. En muchos casos es necesario un tratamiento multidisciplinar formado por médicos nutricionistas y psicólogos o terapeutas. Además, el paciente necesitará el apoyo de su entorno más cercano como la familia, pareja y amigos.

 

Ana Ces
Coordinadora de Programas de Fundació Fòrum

Ana